Jaime, el ‘Cristo’ zamorano: “cada uno de nosotros somos un Dios”

Salamanca 24h (España), 17.01.2017

Han pasado ya casi tres años de aquella valla publicitaria en la que se leía “Soy Cristo, estoy vivo”. ¿Ahora… estoy hablando con Cristo o con Jaime?

Estás hablando con el mismo de siempre, no hay diferencia. Cuando se lanza un mensaje, cada uno recibe lo que puede. Sigo siendo el mismo, sigo siendo yo.

¿Cómo decidiste poner el cartel?

Todo el tema espiritual, de retiro, o prácticas, al final te llevan a una experiencia personal. Esa experiencia es una de varias que ha habido a lo largo de la vida y esa experiencia fue de las doce personas que estuvimos dentro, no fue solamente mía, fue algo en conjunto y luego en esa experiencia cada uno vio lo que tuvo que ver. A partir de aquello, después de todo lo que hablamos, se decidió poner el cartel.

¿Y cuál fue esa experiencia?

No se puede contar una experiencia. Siempre que se trata de explicar algo, se acaba confundiendo todo.

¿Cuál era tu objetivo?

El sentido de ese cartel era utilizarlo de espejo: lo mismo que estaba ahí escrito lo puedes decir tú.  No solo yo soy eso, sino que también tú lo eres.

¿Y eso qué quiere decir?

Si tienes que encontrar algo, si tienes que buscar una respuesta, si tienes que sanarte algo, cualquier cosa que tengas que hacer, tienes que ser tú quien lo haga a través de un autoconocimiento, a través de una comprensión, cualquier cosa que tenga que ver contigo, tienes que ser tú mismo quien lo resuelva.

Por ejemplo, en el cartel se podía leer: “Estoy llamando a todos los que sientan mi llamada”. ¿Eso qué significaba?

El mensaje es como un espejo, cada uno de nosotros somos un Dios. Y la mayoría de nosotros lo que creamos es una vida de miseria pero por nuestra forma de pensar. Si tú todo el día estás pensando que la vida es una mierda, pues para ti la vida es una mierda. Es una cuestión de enfoque, de pensamiento, lo que piensas es en lo que te acabas convirtiendo.

El mensaje no va diciendo que hay una persona que es un Dios omnipotente, omnipresente, no. Todos lo somos. Dejemos ya de lloriquear, de echar la culpa a nuestros papás, dejemos de echar la culpa a un Gobierno, y nos pongamos las pilas, retomemos nuestro poder. Es una manera de reflejarnos. El mensaje es en primera persona y no tiene nada que ver con la versión difundida.

¿Qué pasó a raíz de la confusión?

Para mí aquello fue una gran enseñanza de cómo no hacerlo. A partir del cartel, fui yo quien decidí cambiar de teléfono y cortarlo todo porque no me interesaba por dónde había ido todo. Perdí contacto con todo aquello que ocurrió conscientemente. Se malinterpretó el mensaje. Fue un cúmulo de todo, también por la época de Semana Santa y por el miedo de quienes dirigían la ciudad en aquel momento, pensaban que alguien iba a hacer una locura pero eso tiene que ver con quien lo pensó, nunca conmigo.

En aquel momento, la Guardia Civil, el Juzgado, la familia… todos pensaban que iba a hacer algo malo en la ciudad, que iba a hacer daño a la gente. No iba por muy buen sentido todo.

¿Te arrepientes de haber puesto el “anuncio”?

No, para nada. La caída es mi maestra: si voy a hacer el pino, las primeras veces me caigo, pero eso no va a impedir que yo trate de hacer el pino porque lo que quiero hacer es el pino. Aquello que ocurrió fue una caída más de los intentos de transmitir algo que tiene que ser transmitido a la mayor gente posible.

Os tildaron de secta.

Nosotros no éramos una secta. De hecho, cuando pasó un tiempo, estuve en Zamora dando clases de yoga y distintos cursos, era una manera de mostrar que todo lo que se dijo era una mentira en la manera de cómo se expresó: no había ninguna secta, ni estaba buscando adeptos. Todo lo contrario, el mensaje es personal. El mensaje es para quien lo pueda recibir.

La Iglesia católica y apostólica es la mayor secta que puede haber cuando su propio organigrama puede solucionar muchas cosas y sigue invirtiendo dinero en armas, es una realidad que no pueden ocultar. ‘Creo al pobre y luego le doy de comer’, es propaganda pura, la Iglesia está podrida.

La Iglesia no quiere gente con hambre, hay algo que no comprendo de los católicos porque dicen que Jesús es el rey de reyes, un rey de reyes lo que quiere son reyes; en cambio, en esta sociedad lo que hay son reyes de plebeyos que tienen todo. Mires donde mires hay gente que arriba tiene todo y abajo hay esclavos. El mensaje es que se rompa eso. Hasta la propia Iglesia no le interesa lo que yo digo, no le interesa para nada. Aquellos que generan el problema, no van a solucionarlo.

¿Pero comprendes la reacción de los ciudadanos?

La entiendo pero en aquel momento, una ciudad entera tenía un miedo que tiene que ver mucho con los miedos que tiene cada uno y que nada tiene ver conmigo. Conmigo tiene que ver lo que dije, no lo que se interpretó. Lo que siento fue es que hubo una presión brutal social desde donde fuera, desde la Guardia Civil o desde la misma Administración por el tema de Semana Santa, tenían un miedo, a lo que fuera a raíz de quien supuestamente interpretó la alerta o lo que yo fuera a hacer.

En el momento que ocurre eso, todo el mundo se aprovecha. Por ejemplo, en Zamora tenemos a Luis, experto en sectas. Lógicamente, se aprovecha y cumple su función. Un experto en sectas,…¿lógicamente de qué va a hablar? Lo que vio es todo lo que ha estudiado, por tanto, su información es sesgada. A partir de ahí, no hay nada casual. Luis salta, habla, y sus palabras quedan puestas como experto en sectas… cómo no va a ser un experto en sectas si está en la Iglesia. Pero claro, también él está hablando de lo que él conoce. No puede hablar de mí. Tú siempre que ves algo, vas a hablar de tu experiencia proyectada sobre otra persona.

¿Qué entiende Jaime por religión?

Para mí hay una diferencia entre la religión, que es algo cerrado, algo fijo, que alguien te dice lo que es y otra cosa son las prácticas, ya sea espiritual, yoga, meditación… la práctica te lleva a una experiencia personal. Nadie te va a decir lo que te va a pasar sino que se te invita a que tú experimentes a través de la práctica. Para mí hay una diferencia muy clara, la religión está muerta y cualquier otra práctica o disciplina física o espiritual ya sea taichi, yoga, meditación es la que te lleva a que autodescubras las cosas por ti. Al final esto se trata de paz.

La práctica te lleva a que comprendas lo que está pasando. Se trata de que tu energía se canalice, de que tu energía fluya bien y entonces puedas coger esa fuerza para afrontar tu vida de una manera diferente. También cuando nos enfrentamos, muchas veces lo hacemos agresivamente, y se trata de encontrar tu paz, que es lo que dicen todas las religiones, pero de una manera práctica. Lo que yo practico lo practica todo ser humano. Otra cosa es que yo trate de darle un nombre y tú de comprenderlo.

Todo lo que yo hacía en esa época lo hacía dentro de la naturalidad, nunca tuve la intención de que se liara todo lo que se lió. Yo no le puedo decir a una persona… tienes que andar descalza sino que tiene que ser uno mismo, lo tiene que comprobar es persona, no es nada obligado. Lo está haciendo todo el mundo, es un autoconocimiento, algunos lo llaman registros álmicos, otros hipnosis… al final es lo que representa Cristo o Jesús el histórico, un viaje interior. La Biblia en sí es un viaje personal, es un libro de autoayuda, otra cosa es que se estén aprovechando de ese libro de autoayuda.

Es complicado transmitir el mensaje…

Al final es un mensaje de liberación, de que vivas en paz, y el día que te toque morir, que mueras en paz, que comprendas lo que somos. La sociedad necesita un cambio, un cambio hacia una eficiencia. Nos estamos cargando el planeta, no lo estoy diciendo yo, se está diciendo constantemente. Necesitamos un cambio profundo y tiene que ser desde nuestra psike, desde nuestra manera de pensar, que es la que está cambiando el mundo. No está cambiando el mundo y luego ha aparecido el ser humano sino que el ser humano ha creado el mundo que tenemos.

Sin un cambio profundo, ese cambio profundo tiene que surgir. Las escuelas tienen que transformarse, tienen que pasar de la competición a la cooperación. Una vez cuando surgen esos cambios profundos en cualquier ser, no van a ser aceptados desde fuera porque venimos a cambiar las cosas, no a que sigan igual. Podemos saber cómo son las cosas hasta ahora pero no cómo serán después. Entonces surge un miedo intrínseco en cualquier ser humano pero a la vez el día que haya el cambio verdadero del ser humano, estamos todos comprometidos. Esta no es una cuestión de convencimiento ni de ir dando la palabra por las ciudades como hacen algunas religiones o tratando de convencer a la gente, esto es algo más profundo y personal pero lo personal a su vez va a llevar a lo común como la teoría de los trece monos.

¿En qué consiste esa teoría? 

Se hizo un estudio observando a unos monos. Cuando el undécimo mono cogía alimento y estaba sucio de tierra, empezó a limpiarlo en el agua. Un hábito que fue pasando de generación en generación y que quedó integrado en la generación siguiente.

No necesitaron hacer reuniones ni manifestaciones para decirle a los demás monos que tenían que aprender a hacer eso, es algo que se está aprendiendo interiormente. La forma de pensar de pensar de una persona de 18 años es muy diferente a otra que tiene 45. Hay una manera de pensar diferente, el cambio está ocurriendo. Yo no trataba de convencer a nadie, todo lo contrario, yo estaba diciendo lo que yo siento, lo que yo vivo y ya está.