Los abusos del “Dios” karateka

El Mundo, Teresa Cruz, 14.03.2010

«Lo que aprendes con tu cuerpo, lo recordarás toda tu vida». El ex campeón de España de kárate Torres Baena lo repetía a sus alumnos canarios. La denuncia de uno ha destapado prácticas sexuales que han podido extenderse durante 20 años con más de 50 afectados – Las edades de las víctimas oscilan entre los 9 y los 35 años v Puede tratarse del mayor caso de pederastia en España.

Lo que aprendas por habérselo oído a otros, lo olvidarás fácilmente; lo que aprendas con tu cuerpo, lo recordarás toda tu vida». La frase de Sensei Funakoshi Gichin, fundador del kárate moderno, cobraba una interpretación muy particular en la escuela de Fernando Torres Baena. Dentro del mundo del kárate, el profesor Torres Baena tenía fama de gurú. Era venerado como un dios de la disciplina. En el prestigioso centro que dirigía en Las Palmas, el mejor de Canarias y entre los punteros de España, se ha formado gran parte de la élite del kárate nacional. Era el referente a seguir.

Un mito que ha descendido súbitamente a los infiernos al descubrirse que el maestro no sólo enseñaba kárate. También impartía a sus pupilos pervertidas lecciones sexuales. Bajo el tatami de su centro de alto rendimiento se ocultaba, presuntamente, un sucio episodio de abusos y corrupción de menores que ha aflorado ahora. Niños de apenas nueve años a los que Torres Baena habría despojado bruscamente de la inocencia.

Les inculcaba primero que el acto sexual era bueno y necesario: «Hay que practicarlo al menos 10 veces a la semana», decía el mentor. Los adiestraba enseguida en el arte de la masturbación y acababa haciendo que participaran en las orgías que celebraba los fines de semana en su chalé, ubicado en una urbanización paradójicamente bautizada como El Edén. Según el testimonio de sus alumnos, en El Edén «todo valía»: tocamientos, felaciones, relaciones con personas del mismo sexo, tríos, orgías, zoofilia… Y todo ambientado con las películas pornográficas que exhibía para alimentar las hormonas de sus discípulos adolescentes o para dar a conocer lo nunca visto a los más pequeños. «Es bueno practicar sexo», aseguraba a sus cachorros.

Es, al menos, lo que ha trascendido de los testimonios de las presuntas víctimas -55 hasta el momento, 17 de las cuales son menores de entre 13 y 17 años-. Torres Baena dirigía el show, cuentan, elegía sus compañeros sexuales y decidía con quién se acostaba el resto: alumnos con alumnos, alumnos con profesores, menores con adultos, relaciones con el mismo sexo…

«Lo que aprendas con tu cuerpo, lo recordarás toda tu vida», decía la sentencia de Sensei Funakoshi. Y así ha sido a tenor de las secuelas psicológicas que muchos de sus alumnos arrastrarán de por vida. Lo más escalofriante, si cabe, es que existen sospechas de que los tres hijos de Torres Baena (dos chicos y una chica tenidos en un matrimonio ya roto) también habrían participado en las clases magistrales de sexo que impartía el padre. Según ha referido ahora una vecina, la hija de Torres Baena habría quedado embarazada a los 16 años de otro alumno de la escuela.

SEXO Y TRIUNFO

El sexo es parte fundamental del entrenamiento, enseñaba a sus discípulos. Sólo siendo muy activos sexualmente llegaréis a triunfar en el tatami, los arengaba. Y, al parecer, había pocas prohibiciones y tabúes en su manual de prácticas sexuales. Según ha trascendido, llegó a implicar a sus perros: un rottweiler y una perra de presa canaria. En una ocasión, a solas con un menor, cogió a uno de sus canes y le dijo: «Mira qué fácil es hacer una p… a un perro». Sin inmutarse, impregnando de total normalidad el hecho, masturbó al animal delante del pequeño. «No he visto tanta aberración unida nunca», decía a Crónica una persona relacionada con la investigación.

El periódico local Canarias 7 se hacía eco el jueves de otra escena de zoofilia narrada por una de las víctimas que han declarado ante el juez. Contó que Torres Baena le invitó a mantener relaciones con su perra alegando que el sexo surgía de la naturaleza sin importar su procedencia. El chaval declinó la invitación.

Resulta ahora increíble pensar que esta especie de secta sexual llevara más de dos décadas funcionando -la escuela Torres Baena se inauguró en 1981- impunemente sin que nadie denunciara los abusos hasta el pasado 29 de enero. Fue un adolescente el que activó la alerta. Al saber que sus padres pensaban matricular a su hermano menor en el mismo gimnasio al que él había acudido de pequeño, temió que el niño fuera invitado a participar en las otras enseñanzas de Torres Baena. Según fuentes policiales consultadas por Crónica, el joven le contó a un profesor de instituto sus miedos, y éste le sugirió que denunciara los hechos cuanto antes. El Grupo de Servicio de Atención a la Familia de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Las Palmas activó dos números de teléfono e hizo un llamamiento a otras posibles víctimas. Marcaron sus números 55 personas, algunos ya adultos, casados y con hijos.

La sorpresa de los padres fue clamorosa. Ninguno acababa de creer que el amable y disciplinado karateca ocultase en realidad un depravado monstruo. «La sensación de culpabilidad que tienen es indescriptible, se derrumban cuando hablan de ello», cuenta a Crónica uno de los investigadores.

A Fernando Torres Baena (Las Palmas, 1956) lo avalaba una reputación sin mancha y un currículo envidiable. Cinturón negro séptimo dan. Campeón nacional de kárate en 1979. Licenciado en Educación Física y doctor en Ciencias del Deporte. Profesor de Deportes de Lucha en la Universidad de Las Palmas. Miembro del Consejo Social de la ciudad. Director del departamento de I+D de la Federación Española de Kárate. Coordinaba la Escuela de Artes Marciales del Instituto Insular de Deportes. Entrenador nacional de la disciplina. Responsable del congreso científico que lleva su nombre. Autor de libros divulgativos del kárate. Y padre deportivo, además, de decenas de karatecas de renombre. El club, que tiene una plantilla de 20 profesores y 650 alumnos al año, cuenta entre sus pupilos con 200 cinturones negros que han cosechado 302 medallas nacionales e internacionales. Entre ellas prácticamente todos los oros posibles en campeonatos del mundo, europeos y nacionales.

El equipo femenino ha sido uno de los que más páginas del deporte español ha escrito, llegando a lograr seis títulos en la categoría de kumite, convirtiéndose así en el único club de kárate español con tantos títulos. Gloria Casanova, Lorena Rodríguez, Carmen Vicente, Ivonne González y María José González han sido algunas de las discípulas de Torres Baena que se han subido a lo más alto del podio.

Las dos últimas, Ivonne y María José, se encuentran en prisión preventiva, como Fernando Torres. [El titular del juzgado de instrucción número 7 de Las Palmas de Gran Canaria, Miguel Ángel Parramón, ha imputado, además a otros tres miembros de la escuela] Tanto Ivonne -siete veces campeona de España- como María José -dos veces campeona de Europa y siete de España-, instructoras del centro, habrían participado, según las víctimas, en los abusos. Supuestamente, ambas se habrían encargado también de captar a los alumnos. Habrían aprovechando sus puestos como monitoras de actividades extraescolares en varios centros educativos de la ciudad, para invitar a los niños a entrar en la escuela de kárate. María José, además, es la actual pareja de Torres Baena. Se cree que la joven, que ingresó en el centro siendo adolescente, podría haber pasado de sufrir las agresiones a protagonizarlas, siguiendo siempre el dictado del maestro.

MIEDO Y VERGÜENZA

El miedo a sufrir represalias y la vergüenza de haber participado en algo que entonces (algunos comenzaron a sufrir los abusos a los nueve años) veían normal, parecen haber sido los ingredientes básicos para que nadie desvelara el asunto hasta ahora. «Son víctimas que se han convertido en verdugos sin darse cuenta. Muchas de ellas ya tienen más de 30 años y una familia. Lo han ocultado, pero ahora son conscientes de que su testimonio es válido para aquellos delitos que no han prescrito». [Los abusos cometidos hace más de una década, tal y como marca la ley, ya no podrán juzgarse]

Las correrías de Baena tenían lugar en la vivienda que el karateca poseía en la urbanización El Edén, de playa de Vargas, en el municipio grancanario de Agüimes. Allí, bajo la excusa de entrenar a los niños para los campeonatos, se realizaban concentraciones especiales los fines de semana. En la piscina, en las habitaciones, en cualquier rincón se practicaba sexo.

«Tenía terror por mi hermano», ha dicho otro de los testigos. El niño se enfrentaba a sus padres cada vez que no le dejaban ir a las citadas concentraciones, en la casa de Vargas. El estado de abducción al que Torres Baena sometía a sus valedores llegaba hasta estos extremos. Distinguía entre los privilegiados, sus cachorros, y los que no servían o no pasaban por el aro. «Penaba a algunos con tratamientos degradantes y vejatorios si no conseguían medallas. Lo humillaba delante de todos y nos hacía participar», relata una de las víctimas.

«Estaba intimidada, me llevó a su habitación, cerró la puerta y me penetró», ha contado ahora otra chica a la que el dios del kárate habría amenazado con «hacer daño» a su hermana si decía algo de lo sucedido. Hoy es una mujer con hijos y siente grandísima impotencia por no haberlo denunciado antes. ¿Un delito de violación?

Veinticinco de los afectados se han constituido en plataforma, que pretende «esclarecer todo lo que ha ocurrido y dar soporte psicológico a quien lo necesite» y mantener la intimidad de las posibles víctimas. «No tengo conocimiento de precedente de abusos a menores de esta transcendencia en España», dice a Crónica José María Palomino, uno de los abogados de la causa. «Está claro que la figura de un maestro, en el contexto del kárate, con séptimo dan, es indiscutible. Él era el líder, y así lo consideraban todos». Podría tratarse del mayor caso de pederastia en España.

Ni la ex esposa de Baena ni los tres hijos, uno de ellos menor de edad, de 13 años, han confirmado las acusaciones. Sin embargo, según algunos de los testigos, en ocasiones, éstos estaban presentes en el chalé de Vargas durante las concentraciones, y fueron vistos desnudos en compañía de su progenitor. No hay, sin embargo, testigos que afirmen haber visto a padre e hijos manteniendo relaciones sexuales.

El conocimiento de la ex esposa acerca de la manera de proceder de su marido, no obstante, parece ser obvia, ya que para el líder del grupo, el mayor de los «premios» o recompensas a los chicos por conseguir una medalla o «portarse bien» era acostarse con su pareja. Antes con la que fue su mujer, la madre de sus hijos; y, en la actualidad, con su compañera, María José.

TRÍOS Y CUARTETOS

Algunas de las prácticas que detallan los menores son tan espeluznantes y soeces que resulta difícil reproducirlas. Las revelaciones más tibias dicen que a veces en los contactos sexuales participaban las dos mujeres karatecas en prisión y uno de los niños. «¿A quién le amarga un dulce?», ha llegado a decir una de las víctimas, refiriéndose a la oportunidad de un trío. No era lo mismo cuando Torres Baena irrumpía en la habitación y el trío se convertía en cuarteto.

En el gimnasio Torres Baena, de la calle de Juan Carló de Las Palmas de Gran Canaria, la policía halló una habitación, donde supuestamente, también se cometían abusos. Con los más pequeños la secta realizaba sólo tocamientos y masturbaciones. Cuando coincidían parejas de hermanos en el gimnasio, los mayores intentaban proteger a los más pequeños. «A mí, lo que quieras, pero a mi hermana la dejan tranquila». De puertas afuera, todos, hipnotizados por el dios karateca, callaban.

APOYO

LA INGENIERA Y LA PSICOPEDAGOGA, DESNUDAS

En octubre de 2007, recién proclamadas campeonas de Europa, las chicas de Fernando Torres Baena posaron para Interviú en un reportaje en el que reclamaban más ayudas para el kárate. Las dos de la imagen están en prisión preventiva, imputadas en el caso. Se trata de Ivonne González Herrera y María José González Peña, la actual pareja de Torres Baena. María José, quien este mes cumple 32 años, entró en la escuela siendo adolescente y se cree que pudo pasar de ser agredida a transformarse agresora. Licenciada en Psicopedagogía y diplomada en Educación Física, es cinturón negro cuarto dan, dos veces campeona de Europa y siete de España en la modalidad kumite y figura como secretaria de la escuela Torres Baena. Ivonne González Herrera, de 29 años, también cinturón negro cuarto dan, es técnico superior en Audiovisuales y estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones. En su palmarés, cuenta con el título de Campeona de Europa de kumite por equipos y es, además, siete veces campeona de España.