Los daños del coaching coercitivo

La Razón (México), Daniela García, 2.04.2013

La semana pasada, en este mismo medio se publicó la primera parte de una investigación realizada sobre los grupos de ‘coaching coercitivo’ que existen en México, como MexWorks, Alianza Desafío o Transformación Vital.

En esa ocasión se habló sobre sus orígenes, su historia en Argentina y cómo estos fueron exhibidos por los medios de comunicación de ese país hasta que los dueños tuvieron que abandonar sus negocios y sus países debido a los problemas psicológicos que estos talleres de ‘superación personal’ ocasionan en los asistentes.

Posteriormente, Gabriel Nosovitch, dueño de una de las principales empresas que organizan estos talleres (ArgentinaWorks) llegó a México y se instaló con MexWorks en la República Mexicana, empresa que uno de sus colaboradores Alejandro Zelicowicz abandonó posteriormente para fundar su propia rama ‘Alianza Desafío’, que es la que mayor operación tiene en Monterrey.

Decenas de personas accedieron a dar testimonio de sus experiencias vividas en estos cursos, siempre y cuando su identidad no fuera rebelada, debido a las cláusulas de confidencialidad que les hacen firmar al iniciar estos talleres.

En entrevista con La Razón estas personas aceptaron haberse sentido a gusto durante el tiempo en que vivieron los talleres, en unión con el resto del grupo e incluso ‘poderosos’.

“Era como si me hubieran abierto los ojos y me hubieran dado herramientas para poder ser mejor persona”, comentó una de estas personas que vivió los talleres hace menos de un año.

“Me sentía feliz, me sentía invencible. Estaba extasiada y era como si todos mis problemas fueran insignificantes y nada pudiera detenerme”, narró otra persona.

Sin embargo, estas dos personas, como cientos más, terminaron por desilusionarse, darse cuenta de que en realidad lo que se les enseñó dentro del curso no estaba realmente beneficiándolos en sus vidas personales y que los problemas económicos crecían y crecían, debido a las exorbitantes cantidades de dinero que debían de dar a la empresa. Pero principalmente, que se alejaban de sus familiares y personas amadas.

“Si bien es cierto que en muchos participantes promueve una supuesta mejora en sus temas personales, es claro que a muchas personas les arruina la vida dado su potencial destructivo de valores y la re interpretación de los mismos. Las patologías que más hemos encontrado los que investigamos estos temas fueron: brotes psicóticos, euforias y depresiones severas, ruptura de la realidad, servilismo, trastornos de ansiedad y del sueño, etc.”, explicó para La Razón Federico Resnick, investigador y periodista argentino.

Explican los psicólogos y expertos en materia de ciencias humanas que las técnicas que utilizan en estos talleres son conocidas como de ‘choque’, es decir que se rompe la estabilidad mental de la persona para hacerlos reaccionar de una manera y moldear su forma de pensar de una manera que los líderes consideran adecuada.

Depresión, intentos de suicidio, divorcios, separaciones de familias enteras y círculos de amistades, son solo algunas de las consecuencias se ven en las personas que han dado sus testimonios a lo largo de la investigación.

Pero Monterrey no es la única ciudad de México en donde se están reproduciendo estas situaciones: en Guadalajara, por ejemplo, se vio un brote similar hace algunos años, por lo cual la empresa de Nosovitch, ‘MexWorks’ dejo de funcionar por un tiempo pero posteriormente volvió a abrir sus puertas, aunque con menor popularidad debido a la cantidad de gente que ya estaba enterada, gracias a publicaciones en medios y por expertos, sobre los daños que estas organizaciones generan en los asistentes.

Uno de estos expertos fue el psicólogo Guillermo Dellamary, quien habló con La Razón, sobre lo que él como terapeuta ve en las personas que toman los cursos.

“Empecé a ver muchos casos que se daban en personas que salían del curso o durante el curso. Tenían crisis ocasionadas por estos coaches que les inyectan esperanzas y fantasías sobre su realidad, les inventan un mundo artificial para poder sacar ventaja de su bolsillo y poder tenerlos atrapados. Cuando se termina la fantasía y los efectos de las dinámicas, las personas entran en crisis”.

Estas crisis son las mismas a las que se refería Resnick: depresión, brotes psicóticos, distorsión de la realidad, etc.

Dellamary, quien publicó un libro sobre MexWorks y la investigación que realizó entorno al mismo, explicó que los líderes utilizan herramientas psicológicas que adaptan para generar una esperanza en los asistentes de positivismo, de que van a ‘ganar’ y que les va a ir bien en la vida.

“La gente se las cree, las vive durante todo el proceso. Y como están tan involucrados, tan hipnotizados por el encanto seductor del sistema que utilizan para encantarlos, los obedecen y están dispuestos a dar cualquier cantidad de dinero por el curso y a invitar a todo el mundo”.

Pero cuando estas personas que ya vivieron los talleres buscan invitar a gente, no solo lo hacen por la bondad de su corazón, sino porque para poder ‘graduarse’ necesitan invitar a cierta cantidad de personas (la mayoría de las personas que hablaron, confirmaron esta información).

Y como ellos están tan encantados con el curso, se convierten en los mejores vendedores.

“Hazlo por mí, te pago la primera vez. No dudes, te va a cambiar la vida”.

Lamentablemente, estas personas quedan tan encantadas con sus talleres que están dispuestos a trabajar gratis o con sueldos muy bajos (casi de chiste, si se compara con la cantidad de dinero que generan los dueños, de 5 mil pesos por persona por un nivel).

¿Cómo evitar caer en estas sectas?

 Lo importante es estar consciente de los daños que se pueden acarrear. Cabe señalar que las personas más propensas a caer en este tipo de organizaciones son aquellas con tendencias depresivas, con crisis de personalidad, de identidad, que no saben quienes son o que no están a gusto con lo que tienen, que tienen crisis laboral, profesional o personal.

“Profesionalmente hablando, la seguridad, la esperanza, las posibilidades de éxito no están en nosotros”, explicó Dellamary, refiriéndose a que no es necesario que un coach o un líder sea quien dirija a una persona.

De igual manera, consideró que la popularidad de este tipo de grupos y organizaciones está estrechamente ligada con la situación de crisis social, política y económica que se vive en el país. Y de hecho, cuando se dio en Argentina el ‘boom’ de estos cursos, el país también se encontraba en medio de una crisis similar.

Y tal vez sea esa la razón también por la cual en Monterrey son tan populares, los índices de violencia y la creciente deuda del Estado pueden llegar a abrumar a sus habitantes, haciendo que los talleres de Alianza Desafío y Transformación Vital se vean cada vez más y más llenos de personas que añoran estar tranquilos en sus vidas, haciendo que los bolsillos de Alejandro Zelicowicz, dueño de Desafío, se llenen cada vez más y más.

“El perfil de las personas que van son personas que no encuentran trabajo, desempleados, amas de casa que necesitan valoración, personas que tienen ilusión de cambiar la situación, por estrés, por tensión o por conflictos familiares. Les abren ilusiones y les dan esperanza”.

Dellamary recomendó no entrar a estos talleres, no buscar la salida fácil y rápida y si en verdad una persona siente que necesita atención psicológica es preferible que busque a un experto en la materia y no a estas personas, quienes encima de todo no tienen ningún tipo de preparación en el área de las ciencias humanas, de acuerdo a los datos que están publicados en sus páginas de Internet.