Yihadismo y sectas: más cerca que lejos

EFE Salud (España), Ana Soteras, 10.03.2017

Menores de origen magrebí residentes y detenidos en España por su presunta relación con el terrorismo yihadista: ¿Acababan de sucumbir a la captación o estaban ya radicalizados? ¿Son víctimas o verdugos? El psicólogo Miguel Perlado evalúa en los procesos judiciales el camino seguido por estos jóvenes aplicando su experiencia en el mundo de las sectas ya que el yihadismo adopta algunos de sus mecanismos.

Cuando mañana, 11 marzo, se cumplen 13 años del ataque terrorista contra cuatro trenes de pasajeros en Madrid, con 192 muertos y más de 2.000 heridos, la amenaza del yihadismo sigue vigente en todo el mundo y la atracción que sienten muchos jóvenes musulmanes nacidos en Europa por este movimiento radical está a la orden del día.

“Nos encontramos con chicos con fractura de su identidad por la migración familiar, se sienten en tierra de nadie. No se identifican del todo con su cultura de origen, pero tampoco por la occidental. Se encuentran entre dos mundos”, explica Miguel Perlado, coordinador del Grupo de Trabajo sobre Derivas Sectarias del Colegio Oficial de Psicólogos de Cataluña.

En ese momento adolescente de zozobra es cuando en su barrio, en el instituto, entre sus amigos…aparece alguien que les habla de convertirse en un mejor musulmán y les introduce en redes sociales, foros y páginas web que ofrecen, en un primer momento, propuestas atractivas, alejadas del verdadero fin.

El reclutador sabe cómo tocar la fibra emocional: el desencanto cultural, el sentimiento de discriminación, la injusticia…situaciones que hacen que los jóvenes deseen sentirse valorados.

“Al igual que ocurre en las sectas destructivas, el yihadismo emplea un gancho más seductor, más positivo, les ofrece la posibilidad de llegar a ser alguien. Emplean en los dos casos la propaganda: les llenan la mente con mensajes simples, repetitivos, a modo de eslogan…”, apunta Miguel Perlado.

La segunda fase promete vivir grandes aventuras, ser superiores espiritualmente, más puros, tener recompensas sexuales en el paraíso…Y hasta que aparece la imagen del guerrero, la del héroe de la guerra santa. “Lo que les atrapa es la facilidad para asumir una identidad prefabricada”, añade.

Ese proceso corresponde a la acción de captación y de adoctrinamiento, un momento muy diferente a la radicalización y preparación para actuar, advierte el especialista. Y eso es lo que hay que determinar en un juicio.

Yihadismo y sectas: similitudes

El yihadismo es un movimiento radicalizado que utiliza la violencia como medio para sus fines ideológicos y religiosos. “Es un grupo terrorista pero en su funcionamiento interno actúa con algunas dinámicas de las sectas”, aquellos grupos que controlan la voluntad del individuo para su explotación.

Estas son las dinámicas que comparten:

  • Captación a través de mensajes seductores y prometedores. Ofrecen una prótesis identitaria en momentos de vulnerabilidad.
  • Adoctrinamiento: Utilizan entrenamientos intelectuales intensivos, manejan el arma de la culpa y del abuso espiritual.
  • Ideología: Es fanática y totalitarista. Por ejemplo, la interpretación extrema del Corán que hace el yihadismo, similar a la forma de actuar de otros grupos sectarios de corte religioso.
  • Insuflan, en ambos movimientos, fantasías apocalípticas, de destrucción y a la vez potencian que el captado se sienta un escogido, especial, superior o destinado a misiones trascendentes. Salvar al mundo en el caso de las sectas o purificarlo en el de los yihadistas.
  • Reclutan en la misma cantera: adolescentes y jóvenes.
  • Castigan la crítica, la disidencia y la desobediencia.

Yihadismo y sectas: diferencias

Estos son algunos de los parámetros que diferencia la forma de actuar del yihadismo respecto a una secta:

  • La referencia de las sectas son ellas mismas, mientras que los terroristas fijan su foco en un grupo externo al que combatir.
  • Objetivos estratégicos diferentes: Las sectas buscan acumulación de dinero y de poder, los grupos yihadistas persiguen fines geopolíticos.
  • Las sectas desean vorazmente engordar el número de miembros, los grupos yihadistas reclutan selectivamente a sus adeptos.
  • Liderazgo: Las sectas tienen una estructura piramidal, con un gurú en la cima, carismático y aclamado. En el yihadismo el  líder es intercambiable, se trata de una estrategia de supervivencia, si solo tuvieran un liderazgo claro e identificable como en las sectas, el derrocamiento de ese líder les llevaría al colapso.
  • Organización: Los grupos yihadistas se organización en células, por supervivencia y estrategia. Los grupos sectarios en bloque, avanzan como una apisonadora, no se tolera nada que funcione de forma autónoma.
  • Familia: Mientras que en las sectas la ruptura con la familia es absoluta, creando una situación total de aislamiento, los yihadistas están algo más abiertos el trato familiar.

A lo largo de la historia hay ejemplos de cómo la línea entre secta y grupo terrorista se ha difuminado. Ese es el caso de la secta apocalíptica Verdad Suprema (Aum Shinrikyo) que en 1995 lanzó un ataque químico con gas sarín en el metro de Tokio que causó la intoxicación de más de 6.000 personas, trece de ellas murieron y decenas quedaron en estado casi vegetativo.