“De las sectas se puede salir”

By |2016-03-06T21:54:47+00:006 marzo, 2016|Fenómeno sectario|

La Sexta Noticias (España), 6.03.2016

La crisis económica alimenta a las sectas en España. Los expertos reunidos en Madrid estos días a propósito del II Encuentro Nacional sobre Sectas, aseguran que hay unos 250 grupos activos a los que pertenecen más de medio millón personas.

“Las sectas tienen personas especialmente capaces de detectar los momentos de debilidad y vulnerabilidad, acercarse, ofrecerte algo tan seductor que es difícilmente resistible”, cuenta Miguel Perlado, psicoterapeuta experto en sectas. Existen algunos que hacen rituales escabrosos y se aprovechan de la desesperación de sus fieles para darles un milagro.

Eduardo Borrell y su mujer se apuntaron a clases de Yoga. Su instructora les introdujo en terapias alternativas para desarrollar su espiritualidad. Con esos cursos empezaron a sumergirse en una red de la que es muy difícil salir porque, según nos cuentan, no eres consciente de que estás atrapado en esa situación.

Con el tiempo, la guía espiritual les pidió dinero, llegando incluso a rehipotecar su casa. Pagaron 34 mil euros a modo de recompensa por su trabajo. “Dijo que como durante todos esos años la gente había dedicado a chuparle a ella todas sus energías, eso había que arreglarlo”, explica Eduardo. Fruto de su experiencia, produjo junto la asociación AIIAP el documental de libre acceso “Sectas”, en donde se recoge la experiencia de varios ex miembros de estas organizaciones.

Existen diferentes formas de salir de las sectas, puede ser de manera voluntaria, por la disolución del grupo, por expulsión o por la intervención de un especialista. Sin embargo, el primer y principal paso para salir de ellas es ese “darse cuenta” de que algo no funciona.

Miguel Perlado asegura que los daños más generales cuando se consigue escapar suelen ser un sentimiento de autoestima por los suelos, inseguridades tremendas, dificultades para entrar en relaciones de intimidad o para volver a confiar en los grupos, así como el miedo a las represalias y una vivencia de trauma y violación de la intimidad. Unas heridas que con ayuda de profesionales y ex miembros, pueden llegar a cerrarse.