Las sectas de hoy venden coaching y meditación

By |2016-11-13T08:28:00+00:008 junio, 2015|Fenómeno sectario|

Diario Qué (España), Diana García, 8.06.2015

Es difícil establecer las fronteras entre los que es una secta o no lo es. De hecho, hay grupos que comienzan sin serlo y se deslizan lentamente hasta convertirse en un grupo sectario. No obstante, los expertos suelen poner la frontera en el control de la persona. “Se trata de grupos o movimientos que exigen una devoción y una dedicación que tiende a ir en aumento, siempre bajo la presencia de un gurú autoproclamado y siempre con el empleo de mecanismos de control de personalidad, de sus pensamientos, de sus comunicaciones”, resume Miguel Perlado, psicólogo, psicoterapeuta. “No se toma en cuenta el contenido doctrinal, que a veces puede ser plausible, o incluso estar muy extendido”.

Se calcula que en España  existen más de 150 grupos de estas características, con efectos diversos sobre la persona en función de su tiempo de permanencia o las características de la organización. Y sus actividades afectan a un 1% de la población. Pero, frente a los grupos tradicionales, como la Scientology, el Movimiento Gnóstico o la secta Moon, proliferan nuevos grupos, más pequeños, con un tono diferente.

“Las sectas se han diversificado. Es un fenómeno que se ha vuelto más sibilino y más difícil de detectar y aprehender”. El panorama es más complejo que hace quince año porque se trata de “estructuras difusas, indefinidas, más pequeñas, que van rotando entre provincias”.

El pseudocoaching, el yoga y la meditación

Es uno de los cebos más habituales hoy día entre los grupos sectarios: vender salud. Salud física, mental o espiritual. Crecimiento personal. Son grupos que ‘se venden’ entre enfermos, futuras madres, toxicómanos… pero también entre quienes simplemente buscan un mayor bienestar. Los talleres de yoga, los viajes de meditación o las tomas de ayahausca con un chamán (“algo que puede parecer medio snob, elitista o chic”) son empleados para captar adeptos. “No decimos que el yoga o la meditación sean nocivos, sino que pueden ser utilizados como un gancho, un reclamo que incluso dé un pátina de credibilidad”.

No obstante, Miguel Perlado advierte de que, contrariamente a lo que se cree, hay evidencias conforme a que “determinadas prácticas de meditación no son adecuadas para todo el mundo”. De hecho, los efectos pueden ser desestabilizadores para según qué personas o en según qué momentos. “Pueden generar cuadros de ansiedad”.

Grupos de contacto extraterrestre

Junto con los grupos que organizan en torno a la obsesión por la salud física o emocional, Perlado señala un resurgimiento de grupos y prácticas que habían pasado de moda, como los grupos de contacto extraterrestre. Creen que hay avistamientos de OVNIs o que pueden ser transportados a otro planeta. Hay todo un culto en torno a una persona, el gurú, actúa como canalizador de los mensajes que llegan desde fuera de la Tierra.

Los clásicos

Los grupos clásicos que continúan funcionando en España son los movimientos gnósticos que, según Perlado, tienen bastante penetración; Nueva Acrópolis, una supuesta escuela de filosofía neoplatónica; Scientology … “Pero la tendencia es a grupúsculos que funcionan en los barrios o comunidades pequeñas, por ejemplo, el ‘maestro Andrés”. En este sentido el psicólogo insiste en que lo importante es fijarse en la estructura y el funcionamiento.

El sentimiento de deuda

Sea cual sea el cariz del grupo, su orientación política o religiosa, la captación de un miembro es siempre un proceso progresivo. Normalmente, en un primer encuentro la persona se va a encontrar con “una acogida muy cálida, todo el mundo le dará buenas palabras, se sentirá muy cómodo”. Según explica Perlado, también es habitual que a la persona le den algo: una enseñanza, un amuleto, un símbolo… de esta manera se induce un sentimiento de deuda con el grupo. A menudo que se suceden las reuniones se va exigiendo más compromiso.

El ayuno, la comida y el sexo

Una vez introducidos en las estructuras y dinámicas del grupo, son habituales prácticas que afectan a la personalidad o alteran los niveles de percepción y las alertas de las personas. Es el caso de los ayunos prolongados o las alteraciones del sueño. Pero también las reuniones interminables, o las actividades también en fin de semana, o las injerencias en la vida sexual.

“Fuera están la enfermedad y la locura”

Según Perlado, una vez controladas todas las actividades y relaciones de la persona, los estilos dependen de cada grupo: “algunos gurús te dicen directamente ‘no hace falta que pienses, ya pensamos por ti’; otros apunta ‘tú haz lo que quieras, pero es un a pena, con todo lo que has aprendido, o ‘tú puedes dejarlo cuando quieras, pero recuerda que fuera están la enfermedad y la locura'”.

Siempre hay un gurú

Es una de las notas definitorias de las sectas. El gurú suele ser un hombre. En algunos casos el gurú original fallece y su ‘legado’ es asumido por un pequeño grupo dirigente. “Si no estaríamos hablando de otro tipo de fenómenos, como fenómenos de fascinación puntuales, ahora, si hay detrás una persona o una estructura que induce a esa fascinación…”.

Familiares y amigos, alerta

Según Perlado, una vez inmersa, la persona no se da cuenta. “Te dirá con la mejor de sus sonrisas que es más feliz que nunca”. Son los familiares y amigos quienes deben dar la voz de alarma cuando vean “un mayor distanciamiento, un mayor enfrascamiento en las relaciones del grupo con respecto a otras actividades que antes pudieran ser de disfrute, una polarización en cuanto a ‘nosotros contra ellos’, reacciones de irritación cuando se le ofrece alguna crítica o reflexión sobre el grupo, una tendencia a negar la información, mentir o distorsionar…”. Tras una absorción progresiva, la persona desatiende su familia, su trabajo… todo lo que no sea el grupo.

No tirar la toalla

Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan las familias es la dificultad para acceder a estas personas. Dificultad tanto emocional, como real (en ocasione se controlan todas las comunicaciones). En este sentido Perlado anima a que no se tire la toalla. Algunas familias terminan pensando que si los suyos, que son mayores de edad y tal vez están preparados no se dan cuenta, poco se puede hacer. Pero, “el problema de las sectas no es de inteligencia, no es la razón, es lo emocional”, insiste. “A veces es tremendamente complejo, pero sin la implicación de las personas de alrededor es muy difícil avanzar”.

De la ‘desprogramación’ a la intervención para la salida

A finales de los 60 y los años 70 del pasado siglo, cuando comenzaron a organizarse las primeras organizaciones ‘antisecta’ se puso de moda el término ‘desprogramación’. La desprogramación comenzaba por una práctica cuando menos cuestionable: se secuestraba a la persona en plena calle y se la silaba del grupo, encerrándola durante una semana en la que la familia se ‘reencontraba’ con ella. Ahora, se lleva a cabo una intervención para salida menos agresiva. “Organizamos un encuentro que suele ser muy intenso, podemos estar uno o dos días hablando. Pero siempre con la voluntad de la persona de querer hablar”.

Las sectas no son en realidad tan exitosas

En la medida en las sectas buscan reconocimiento social (y a menudo también subvenciones o poder institucional) suelen inflar sus cifras. En este sentido Perlado pone como ejemplo a la Iglesia de Scientology que “manipula sus fotos para que parezca que haya más gente”.

Las personas terminan por salir

También apunta Perlado que la mayoría de las personas terminan saliendo de una secta tarde o temprano por su propio pie. “A veces por extenuación. Las extenúan de tal manera que a veces no soportan”. En otras ocasiones, es “una combinación de hechos dentro del grupo” lo que les hace ver las cosas de pronto de otra manera. También pueden salir por expulsión… En cualquier de los casos necesitarán un tratamiento mínimo de un año para poder recuperarse.